Me nutriré de besos no dados,
de palabras no escritas.
Arañaré un silencio
y te escucharé hablar.
Aunque sea por delirio
me amarás un día.
Y me llenaré de un mar tuyo
de peces infinitos
como tus ojos de estrellas.
Y cuando decidas partir
te dejaré la flor de mi verso.
Y mi alma enamorada
viajará a dormir
sobre las olas de un recuerdo.
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