Negra es la noche
como mis lamentos.
Corren las lágrimas
de ahogos
y besos difuntos.
De caricias malgastadas
en el crepúsculo.
Y no hay vacío
que llene el sol.
Ni letras
Ni besos
que tiemblen
al amanecer.
Se acaba la vida
en un suicidio.
¿Quién dice que
no soy cadáver
de mis escritos?
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